Es la pregunta que más se repite cuando alguien entra por primera vez en la consulta de Zubieta Kalea. ¿Eres fisio o quiropráctico? La respuesta corta es que las dos cosas. La larga es la que me importa, porque cambia bastante la forma de trabajar.
Dos caminos distintos
La fisioterapia, en España, es una profesión sanitaria regulada, con un grado universitario y un colegio profesional. Mi formación inicial fue esa: la Diplomatura en Fisioterapia en la Universidad Europea de Madrid. Aprendes anatomía, biomecánica, ejercicio terapéutico y un abanico amplio de técnicas manuales.
La quiropráctica es otra cosa. En el mundo es una carrera universitaria propia, de cinco años, centrada en la columna vertebral y el sistema nervioso. La cursé en el Madrid College of Chiropractic, acreditado por el European Council on Chiropractic Education. En España la profesión no está oficialmente regulada todavía, por lo que la membresía en la Asociación Española de Quiropráctica es la garantía de que la persona tiene la formación universitaria adecuada.
Cinco años en una facultad. Otros cinco en otra. Es mucho tiempo, pero las dos miradas se complementan más de lo que parece.
Lo que aporta cada una
En consulta, esto no es un debate académico. Es muy práctico.
La formación en fisioterapia me dio una base muy sólida en evaluación funcional, en cómo se mueve el cuerpo, en cómo se recuperan los tejidos blandos y en pautar ejercicio cuando hace falta. Es la mirada que entiende el músculo, la fascia, el patrón de movimiento.
La formación en quiropráctica me dio la especialización en columna y sistema nervioso. El ajuste vertebral, las técnicas específicas para columna, la valoración postural detallada, la lectura de la biomecánica espinal. Es la mirada que mira a la articulación vertebral y al sistema nervioso central.
Cómo se traduce en una sesión
Una primera visita en el centro no separa una cosa de la otra. Lo que ves es una valoración funcional con tecnología específica (posturómetro, valoración postural), una conversación honesta sobre lo que cada uno espera, y un ajuste si procede, o ejercicio, o pautas para casa, o las tres cosas.
A veces alguien viene buscando “un quiropráctico” y lo que necesita en ese momento es ejercicio y pautas de movilidad. A veces viene buscando “un fisio” y lo que más le puede aportar es trabajo específico de columna. La doble formación me permite no encasillar a la persona en lo que ha venido a buscar, sino mirar lo que tiene delante.
Una idea final
No creo en las guerras entre disciplinas. Cada una tiene su lugar, su rigor, su historia. Lo que sí creo es que cuanta más perspectiva tienes, mejor puedes ayudar a la persona que tienes delante. Por eso he querido formarme en las dos.
Si tienes curiosidad sobre cómo trabajamos en el centro, en Sobre nosotros cuento más cosas, y en Quiropráctica explico qué es y qué no es esta práctica con más calma.